La hora del balance personal..una mirada consciente hacia el nuevo año!.

Para muchas culturas, quizás para la mayoría, la llegada del mes de diciembre tiene un sabor a fiesta, a celebración. El comercio y la publicidad se encargan de bombardear al respecto y de incentivar el consumo. En ocasiones hasta se puede olvidar el verdadero motivo de lo que se celebra. En otras intenta adormecer la realidad de penuria, sufrimiento y dolor.

Para los que recordamos en la Navidad el nacimiento de Jesucristo, descubrimos que celebrar estas fechas nos invita a mirar con un compromiso esperanzando la vida desde el misterio de un Dios que se hace presente en unas condiciones nada favorables y rompiendo cualquier pronóstico estadístico o de mercadeo. La Navidad es el Misterio del Amor que vence y supera todos los obstáculos. ¿Qué fuerza tiene el Amor en tu vida?.

Esta época pareciera que nos otorga el espacio de permitirnos la ternura, la expresión del afecto, los sentimientos de paz, de solidaridad, de alegría. Se busca el tiempo para esa llamada que no se ha hecho, para compartir con aquellos que tenemos tiempo sin ver, se visitan hospitales, geriátricos, se ayuda a indigentes o marginados.

La programación de muchos medios de comunicación propicia mensajes, vídeos y películas que destacan el valor del perdón, de la familia, del compartir, de la vida espiritual. Y el resto del año ¿qué espacio tiene todo esto?, no solo en los medios o redes sociales sino en la propia vida.

Estamos a nada de cerrar un año, y en este tiempo vemos como Facebook regala un recuento de lo mas destacado del año que termina, la prensa y televisión hacen un resumen de lo mas relevante o impactante. Son varias los mensajes que invitan a darnos un paseo por los 365 días que están por cerrar un ciclo y “hacer un balance”, qué hicimos y qué no.

También que revisemos los propósitos del inicio del año (si es qué hiciste alguno) y te des cuenta si los cumpliste o los olvidaste. Hasta cierto punto esta actividad aporta al propio crecimiento, pero siempre se puede dar un paso más, se puede ir a otro nivel de consciencia.

Este año, ese mensaje resonó “una vez mas” en mi y otra voz, casi en son de protesta replicó: “otra vez lo del balance” y quede sorprendida, ya tenía mi diario listo para empezar a sacar cuenta. Y me pregunte, ¿Cuántos años llevo con lo del balance?. ¿Realmente esa practica me ha impulsado a avanzar en algo?, hubo algunos momentos en que sí. Pero desde hace un par de años, siento que el balance me deja en el mismo sitio. Sin perdida, pero sin ganancias. Así que el cierre de este 2017 exigiría no solo un balance, sino una “auditoría”.

Lo primero a revisar en este año no solo era el resultado, lo hecho o no hecho, sino el cómo lo había realizado, el cómo he vivido los días y para ello he de preguntarme cómo vivo mi presente, si vivo el presente o me la paso hurgando el pasado o soñando en el futuro desconectada de mi aquí y ahora. El modo como voy viviendo es lo que marca la diferencia.

¿Qué me mueve?,¿Cuál es la intención?,¿Qué me inspira y enfoca? y ¿Cuál ha sido la consciencia de mis decisiones y acciones?, incluso el no haber decidido. Ese proyecto que sólo se quedo en el papel, aquella meta que deje a medio camino, esa palabra no pronunciada, el abrazo y beso reprimido: ¿qué me dice?, ¿A qué me invita en este cercano cierre de 2017, pero sobre todo de cara a estrenar un nuevo ciclo, en el “pack” de 365 oportunidades del 2018.

Como buena descendiente de un padre chino, mi programación interna esta dirigida al logro de los objetivos, a la primacía del deber cumplido por encima de los momentos de sano ocio, descanso y disfrute, con frecuencia en esa tarea se pierde la nitidez de los rostros, la calidez de su sonrisa y el regalo de su presencia.

Así que al cierre de este año, cabe la pregunta: ¿Cuántas miradas y sonrisas regalaste?, ¿Cuántos buenos días mirando a los ojos del otro ofreciste? ¿Cómo esta el balance de tu tiempo de ocio, recreación y diversión? ¿Cuál es la calidad del tiempo que te ofreces y das al otro?.

Estas festividades, han sido muy retadoras, la situación que existe en mi país esta siendo una enorme oportunidad para vivir lo esencial de esta fecha, para entender que lo material, lo externo puede ayudar a una experiencia pero no la determina, para mirar desde el lugar de tantos cuya situación de carencia, guerra, separación de familia, enfermedad hace que el tradicional “Feliz Navidad. Feliz Año Nuevo”, suene con otra melodía. Vivir esto no me deja igual, exige un cambio, una nueva manera de situarme en la vida. Un renovado y esperanzador compromiso.

Sin duda alguna, la palabra que llega a mi para despedir este 2017, para cerrar esta “auditoría” es la de agradecimiento, GRACIAS. Al agradecer se reconoce, se asienta, se acepta lo vivido. Gracias por cada encuentro y desencuentro, por cada persona, por los aciertos y desaciertos. Gracias por mis luces y mis sombras. Agradecer lo que según mi visión ha sido bueno y no tan bueno, porque al final cada experiencia, cada momento va construyendo y aportando a nuestra vida, a quienes somos.

Feliz Navidad!. Esperanzado 2018!.

Magdalena Hung 

Coach Especialista en Adolescentes y Jóvenes.

Terapeuta en Medicina Tradicional China.

Terapia Gestalt /Consteladora Familiar

Twitter: @magdalenahung  Instagram: @mmalenah

Facebook: Magdalena Hung

 

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